Y ahora qué pasa, eh?

22 noviembre, 2016

“Ahí estaba yo. Es decir, Alex y mis tres drugos. O sea; Pete, Georgie y Dim. Estabamos sentados en el bar Korova Milk, exprimiéndonos los rasudoques y viendo qué podríamos hacer esta noche”:

Con estas palabras, podemos ver el primer plano alejándose de un reflexivo e introductorio Alex, protagonista de uno de los grandes clásicos de la literatura y el séptimo arte: A Clockwork Orange.

En 1962, Anthony Burgess, un prolífico autor británico, publicó su trabajo más emblemático, situado en un futuro distópico. La historia fue escrita inspirándose en hechos reales. Su propia esposa sufrió robo seguido de violación a manos de cuatro soldados estadounidenses en las calles de Londres, en 1944. A consecuencia de la paliza sufrida, la mujer sufrió un aborto.

A Clockwork Orange” es considerada una de las grandes novelas del siglo XX. Como suele ocurrir con obras de gran renombre y repercusión, la novela tuvo su adaptación cinematográfica a cargo del loado Stanley Kubrick, quien también se ocupó del guión. En 1971, el director ya contaba con varios premios en su haber. Entre los más importantes se encuentran un Golden Globe por Spartacus en 1961, un Oscar a los mejores efectos visuales en 1968 por 2001: A Space Odyssey, y 3 premios BAFTA por Dr. Strangelove, en 1964. De gran influencia para las generaciones que siguieron y con un estilo cargado de simbolismos, también había trabajado en la controversial Lolita, de Vladimir Nabokov, en 1962. También dirigió Barry Lyndon, The Shining, Full metal jacket y Eyes wide shut.

A Clockwork Orange”, o “La Naranja Mecánica” para los países de habla hispana, fue estrenada en 1971. Debido a la censura, y pacatería, imperante en la Argentina, la película estuvo prohibida y recién pudo verse en las salas en 1985.

La historia narra las aventuras de un adolescente llamado Alex, y su pandilla, en un futuro no muy lejano situándose en Gran Bretaña, donde las bandas dominan la noche, robando, violando y matando a su antojo. Alex es despiadado y elegante, con una marcada pasión por la música clásica, ferviente admirador de Beethoven y un deleite explícito con la violencia. O como la denomina él, ultraviolencia. Asimismo, debido a sus andanzas es apresado y cuando cae prisionero se somete voluntariamente a un experimento que garantiza eliminar cualquier tipo de conducta antisocial y delictiva.

Una particularidad tanto en la novela, como en la pantalla grande, reside en el dialecto empleado, una especie de slang denominado Nadsat, cuyo origen reside en el ruso antiguo, algunas palabras en jerga cockney y otros vocablos inventados por el autor.

Alexander DeLarge; o Alex, es encarnado impecablemente por Malcolm Mc Dowell. Actor británico que había participado en varias series televisivas y en un par de películas. Con escalofriantes miradas desequilibradas y un elegante acento le supo imprimir al personaje una impactante personalidad. Ha trabajado en más de 200 películas y en muchas de ellas ha encarnado a villanos o pérfidos personajes. Ha sido el inquisidor Dr. Loomis en la nueva saga Halloween, ha contado con un cameo en la genial The Artist y algunas películas de bajo presupuesto, como Class of 1999 o Fist of the North Star.

Patrick Magee interpreta al señor Alexander, un torturado escritor de literatura subversiva que incide notoriamente en la vida del joven DeLarge. Magee había logrado buena repercusión en teatro. En 1975 volvió a trabajar con Stanley Kubrick en Barry Lyndon. Entre sus trabajos más recordados se encuentran Chariots of Fire y Marat/Sade.

Pete, Georgie y Dim, los compañeros de Alex, fueron personificados por Michael Tarn, James Marcus y Warren Clarke, respectivamente, sin mayor notoriedad posterior, con la excepción de Clarke, a quien se lo pudo ver en Top Secret! dando vida al Coronel Van Horst y como Bill Molloy en la saga de películas Red Riding, así como en numerosas apariciones en series de televisión.

El agente social Deltoid, que se especializa en delincuentes juveniles e intenta disuadir a Alex de sus andanzas delictivas, fue encarnado por Aubrey Morris, de inconfundible acento británico, quien también se había granjeado una trayectoria en teatro y, por lo general, encarnara personajes excéntricos.

A Clockwork Orange, en su versión fílmica, tuvo 4 nominaciones al Oscar, incluyendo Mejor Director y 3 Nominaciones al Golden Globe (una de ellas fue para McDowell), entre las más destacadas que podemos citar.

Debido a su elevada dosis de violencia, el film fue acusado de inspirar imitaciones. Hubo casos de linyeras apaleados y una violación durante la cual los atacantes cantaron “Singing in the rain”. Kubrick llegó a encontrarse bajo mucha presión, llegando a recibir amenazas para sí mismo y su familia y, en consecuencia, solicitó retirar la película del Reino Unido.

A Clockwork Orange toma como base la edición norteamericana de la novela. Esto se debe a que conceptualmente, la obra se encuentra dividida en tres actos de siete capítulos cada uno, simbolizando la edad donde el hombre alcanzaría la madurez, según la concepción de Burgess al momento de la escritura. Debido a apremios económicos, se vio forzado a ceder los derechos para su publicación en Estados Unidos, quienes le aconsejaron quitar el último capítulo, el cual daba un acabado conceptual a la historia. Por dicha razón, en Gran Bretaña se publicó la versión original con el famoso capítulo número 21.

A Clockwork Orange

A Clockwork Orange

Con posterioridad, muchas veces lamentó haber escrito la novela porque mucha gente lo acusaba de ser un sociópata y emplear la figura de Alex para expresarse en forma autobiográfica.

Stanley Kubrick temía que los cines cortaran la película. Por ello, todas las semanas eran cambiados por carretes con copias inspeccionadas. Asimismo, era conocido por su obsesivo nivel de exigencia, llegando a filmar una misma escena decenas de veces. Cuando se enteró de la fobia a los reptiles que sufría Malcolm McDowell agregó la escena de la serpiente en el guión.

Como todo clásico que se precie de tal, el film ha recibido numerosas referencias y homenajes con el correr de los años. Algunas de ellas son:

La escena de tortura en Reservoir dogs fue reconocida por el mismo Quentin Tarantino como una referencia directa a A Clockwork Orange, así como el plano de ellos caminando en cámara lenta.

En Trainspotting, se referencia a Alex y sus drugos en la escena de apertura en el bar.

En Tenacious D in the Pick of Destiny, Jack Black intenta dormir en un banco y es atacado por una pandilla vestida como los drugos.

Heath Ledger afirmó que se inspiró en Alex DeLarge para realizar la composición del Joker en “The Dark Knight”.

El baterista Jason Bonham, de Led Zeppelin utilizó un atuendo similar al de Alex en la gira de 1975.

En su álbum “Power, Corruption and Lies” de 1983, New Order tituló un tema “Ultra-violence”.

El video de Guns N’ Roses, Welcome to the jungle, realiza un homenaje directo, emulando las técnicas de conversión empleadas en la película.

En 1991, U2 publicó el single The Fly, cuyo lado B era “Alex descends into hell for a bottle of milk/Korova 1”

Kylie Minogue se vistió como Alex, llegando a lucir pestañas falsas al igual que el personaje; durante el tour Fever, de 2001.

El disco “Rabioso! La pesadilla recién comienza” de Attaque 77, lanzado en 1991, comienza con el tema instrumental “A Clockwork Orange”, que se escucha en la escena de apertura del bar, con Alex sentado en el bar Korova.

Los Simpsons también la homenajearon en reiteradas oportunidades, ya sea con caracterizaciones o recreando sus escenas.

Andy Cairns, cantante de la banda irlandesa Therapy? entonaba la primera estrofa de “Singing in the rain” acapella como preludio a Unbeliever.

El grupo alemán Die Toten Hosen, editó en 1988 el single “Hier Kommt Alex” (Here comes Alex), convirtiéndose en uno de los grandes clásicos de la banda. En 1994 lo relanzaron en inglés, bautizándolo como “The Return of Alex”. Asimismo, los cuatro integrantes estuvieron involucrados en la música para la adaptación teatral de 1988.

En Argentina, en 1985, Los Violadores lanzaron su disco más vendido hasta la fecha, titulándolo con una de las frases más recordadas del libro: “Y ahora qué pasa, eh?”. Asimismo, contaba con el hit indiscutido “Uno, dos, Ultraviolento” que ha sido versionado largamente por artistas de diversas naciones y estilos. Además, el videoclip alternaba imágenes de la banda tocando en Palladium, junto con escenas de la película.

Controversial. Con la particular mirada de Stanley Kubrick, la sublime interpretación de Malcolm McDowell, Morris y Magee, acompañados de pintorescos personajes secundarios. Un clásico que envejece tan bien como los buenos vinos. Inspiradora y testimonial a la vez. No deberías dejar de verla.

Por eso, voy a ponerme mis mejores platis, para esta noche, para salir a slusar algo del viejo y querido Ludwig Van, bebiendo con los drugos para hacer más interesante a la otra gente. Y luego, con el último disco de Los Violadores sonando de fondo, buscar algunas devotchkas de grudos bolches, bolches para comenzar con el viejo uno-dos, uno-dos y terminar la noche mirando al gran Bogo directo al litso. Y ahora qué pasa, eh?

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