Blue Ruin y la tendencia de los “corto/largometrajes”

23 septiembre, 2015

Hace unos días, al terminar de ver Blue Ruin me terminó de cerrar una idea que venía teniendo acerca de lo que aparenta ser (a mi parecer) una nueva tendencia en la producciones cinematográficas indies del momento. Una idea que me empezó a llamar la atención en Killing Them Softly, comenzó a crecer con Take Shelter y The Rover y terminó de cerrar con la genial Blue Ruin (otros ejemplos podrían ser Young Ones o Wrecked).

Lo que me llamó la atención de estas películas fue como todas trabajan con historias simples en cuanto a su estructuración. Todas cuentan con un elenco reducido, una historia muy marcada en la que al principio plantean un problema que se resuelve al final de la película sin que (casi nunca) se abran nuevos problemas o incógnitas. La historia se ramifica poco y nada, y se visualiza una sola línea argumental en toda la película. Este conjunto de características tiene un efecto atípico: el film se vuelve lento pero no aburrido. A qué me refiero con esto? Más allá de que si la película es buena o entretenida, estas películas se sienten lentas e incluso largas, cuando en realidad son películas que no llegan a los 100 minutos. Esto se debe a que, al contar con relativamente pocos momentos o acciones concretas en un cuerpo de largometraje, se siente que pasa mucho tiempo real y poco tiempo dentro de la película. Esto diferencia a este tipo de películas del resto de las producciones de esta querida industria en el sentido en que un gran tanque cinematográfico es capaz de sintetizar un enorme conflicto bélico en una hora y media, mientras que cualquiera de las nombradas anteriormente puede tomarse este tiempo para mostrar el trayecto de un personaje de un punto a otro (y lo que esto conlleva).

Volviendo al tema de usar pocas acciones concretas en un tiempo extendido, fue esto lo que me hizo pensar en algo más allá de las películas. El lugar donde abundan historias concretas, pocos personajes, pocas líneas argumentales y acciones definidas que llevan al clímax es en los cortometrajes. Al tener esto en cuenta, estoy casi seguro que cualquiera de las películas que nombre al principio funcionarían tan bien (y en algunos casos hasta mejor) como cortometrajes que peliculas. Tranquilamente se podrían contar estas historias en 10 o 15 minutos y seguir funcionando bien, solo que de una manera diferente. Un cortometraje no suele darse el lujo de “ser lento” y usar su valioso y reducido tiempo para contar un trayecto en auto sin diálogo, sino que busca condensar una historia reducida en un tiempo reducido de la manera más equilibrada posible; a diferencia de estas películas que aprovechan ese tiempo extendido que tienen para mostrar estos momentos aparentemente insignificantes.

Dentro de esta tendencia de corto/largometrajes hay algunas películas que reaccionan mejor que otras a su estructura, y creo que Blue Ruin está definitivamente dentro de ellas. La segunda película del director Jeremy Saulnier cuenta la historia de un hombre que se encuentra vagando por la vida después del asesinato de sus padres, cuando se entera que la persona encargada de dicho asesinato va a ser liberada, y se emprende en un viaje de justicia por mano propia.

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De las películas que mencioné al inicio de la nota, esta me parece la que mejor aprovecha esta relación cortometraje largometraje, porque tranquilamente se podría haber realizado en 10 minutos en vez de 90. Pero esos 80 minutos excedentes aportan muchísimo a la historia, al realismo, a la atmósfera y por sobretodo a las emociones del protagonista. Esa atmósfera de soledad y abandono que rodea al protagonista sería imposible de llevar a cabo en pocos minutos. Es necesario verlo en silencio antes y después de cada acción, verlo esperar a que algo suceda; es necesario para esta película en particular.

A modo de conclusión, este forma de hacer películas me resulta muy interesante y estoy seguro de que van a seguir apareciendo muchas producciones independientes con este estilo cinematográfico. Solo espero que cada vez se parezcan más a Blue Ruin y no a tanto a Young Ones.

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