El Gran Dictador

25 mayo, 2018

Hay películas que trascienden a su época para convertirse en clásicos indiscutidos. Hay artistas que no solo sobresalen en lo suyo, sino que son vanguardistas, visionarios y, de alguna manera, revolucionarios. Y dentro de ellos tenemos a uno de los más grandes e icónicos exponentes de la pantalla grande, en lo que fuera su obra más satírica, irreverente y comprometida: The Great Dictator.

La fecha de su estreno data del 15 de octubre de 1940. En los países de habla hispana, la traducción fue literal, conociéndosela como El Gran Dictador.

Fue escrita, dirigida y producida por el increíble Charles Chaplin, quien cosechó dos nominaciones de la Academia: una por su labor protagónica y la otra por la escritura del guión y adaptación. Con anterioridad, ya había obtenido dicho galardón por The Circus y en 1972 obtuvo un Oscar Honorario por su contribución al séptimo arte.

Como curiosidad, al año siguiente volvió a erigirse con el máximo reconocimiento de la industria por Limelight, estrenada en 1952 y sin estrenarse en Los Angeles hasta 1972, por lo que pudo ser admitido para participar después de 20 años.

Este talentosísimo actor, convertido en una referencia inconfundible, nació en Walworth, Londres, en 1989. Comenzó sobre las tablas a una edad muy temprana, vinculado al mundo del music hall, acompañando a su madre sobre las tablas, y en 1914, su icónico Charlotte hizo su primera aparición. A lo largo de su carrera actuó, escribió y dirigió en más de setenta films

Sus trabajos más recordados, además de los ya mencionados, incluyen Modern Times, City Lights y The Kid.

Fue el primer actor en aparecer en la portada de la revista Time.

En una oportunidad se presentó a un casting de imitadores de Chaplin y… ¡terminó tercero!

Luego de haberse convertido en millonario, continuó viviendo en una modesta y gastada habitación de hotel.

En la época de las persecuciones y listas negras, el FBI decidió que Chaplin era una amenaza para el estilo de vida norteamericano. En 1952, durante su visita a Inglaterra, recibió una carta en donde se le advertía que, en caso de regresar a Estados Unidos, sería arrestado.

En la década del ´90 fue homenajeado en una serie de estampillas conmemorativas del cine mudo.

Asimismo, era un hábil músico que, en sus últimos años, relanzó sus films mudos con bandas sonoras de su autoría.

Fue cofundador de United Artists, junto con Mary Pickford, Douglas Fairbanks y D. W. Griffith.

Una de las últimas películas que vio y disfrutó mucho fue Rocky.

La película es una parodia del nazismo y de todos los regímenes autoritarios. Al momento del estreno, Estados Unidos aún no había entrado en guerra con Alemania. La historia sigue a un barbero judío, quien había sido soldado en la Primera Guerra y sufre de amnesia, quien desconoce la situación de opresión de su pueblo a manos del despiadado Adenoid Hinkler, un dictador racista y fascista que detesta y persigue al pueblo judío. No conforme con ello, Hinkler y sus aliados preparan una implacable ofensiva militar para hacerse con el mundo.

Tanto el barbero judío como Adenoid Hinkler fueron personificados por Charles Chaplin, quien afirmó que cada vez que se ponía el traje de Adenoid, se sentía más agresivo y sentía que la jornada de filmación era más dura.

Benzino Napaloni, el dictador de Bacteria (una parodia de Benito Mussolini), fue interpretado por Jack Oakie, en una labor que le cosechó una nominación de la Academia.

Con más de un centenar de trabajos en su haber, es recordado por Once In a Lifetime, Call of the Wild y Annabel Takes a Tour, aunque en el imaginario popular persista su Benzino.

Nunca utilizó maquillaje y se negaba a hacerlo, situación que ocasionaba frecuentes roces con los camarógrafos.

La bella Paulette Goddard dio vida a Hannah, una habitante del guetto que defiende al barbero cuando las tropas de seguridad lo acosan. Obtuvo una nominación de la Academia por So Proudly We Hail!

Otras apariciones suyas son Modern Times, The Ghost Breaker y The Diary of a Chambermaid, de la cual fue productora.

Fue esposa de Charles Chaplin entre 1938 y 1942 y de Burgess Meredith (Mickey, el entrenador de Rocky, y el Pingüino en la serie de Batman del ’66) entre 1944 y 1949.

Paulette era la primera elección para el papel de Scarlett O’Hara en Lo que el Viento se Llevó. El director y su esposa eran vecinos de la actriz y Chaplin. Fue debido a las declaraciones políticas de su marido lo que le ocasionó la pérdida del rol.

Tras su muerte, donó 20 millones de dólares a la Universidad de New York. En agradecimiento, bautizaron uno de los salones en su honor.

Al momento de anunciarse la filmación de la película, el gobierno británico declaró que la censuraría, pero cuando entraron en guerra con Alemania, no sólo no la prohibieron, sino que la aceptaron de buen modo, como propaganda

Los estudios intentaban disuadirlo de continuar con la producción, pero el presidente F. D. Roosevelt lo alentó a continuar.

Adolf Hitler pensaba que Chaplin era judío y lo despreciaba, pero también sabía de cuánto lo quería la gente alrededor del mundo, y ésta fue la razón por la que se dejó el bigote, imitándolo. Pensó que podría cosecharle la simpatía de la gente.

El mismo Chaplin escribió todo el guión, con excepción de las partes en falso alemán, las cuales fueron improvisadas. La idea le llegó a través de un amigo, Alexander Korda, reparó en el parecido físico entre el actor y el dictador. Advirtió que habían nacido con solo cuatro días de diferencia, tenían la misma altura y ambos se criaron en la pobreza antes de alcanzar el éxito en sus campos respectivos.

Cuando descubrió las políticas raciales, opresivas y nacionalismo agresivo que promulgaba Hitler, decidió utilizar las similitudes para atacarlo en el film. El actor pasó horas estudiando filmaciones de Hitler para perfeccionar su imitación del habla y sus movimientos.

Adolf Hitler prohibió el film en Alemania y en todos los países ocupados por los nazis. Curiosamente, logró hacerse con una copia y hay registros de haberla proyectado en dos oportunidades, aunque no hay testimonios de su reacción. En una oportunidad Charles Chaplin dijo Daría todo lo que tengo para saber qué le pareció. La censura con la película continuó hasta 1958 en el país europeo.

Algunos de los carteles del gueto judío están escritos en esperanto, una lengua que Hitler condenó, adjudicándola a un complot judío para destruir la cultura alemana.

La película, y algunas declaraciones, le valieron a Charles Chaplin ser perseguido por el Comité de Actividades Antiestadounidenses, lo que derivó en su exilio.

The Great Dictator fue la primera película hablada en la que actuó, invirtiendo su propio dinero para producirla. Se convirtió en su mayor éxito de taquilla y en un clásico indiscutido que no puede ser ignorado. Debería ser de visionado obligatorio en los colegios. Una cruda realidad satirizada con mordacidad, sin dejar de lado la condena y denuncia. Un escritor, director, productor y actor soberbio, con dos papeles muy diferenciables en pantalla. Con escenas memorables, que se han convertido en referencias ineludibles y momentos que no han perdido peso ni vigencia.

Por eso, tenés que verla. Como si fuera una orden de un exacerbado Adenoid, erigiéndose como el Gran Dictador.

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