Hellraiser

30 noviembre, 2018

El horror y lo oculto siempre han cautivado a la humanidad. Desde tiempos inmemoriales se han contado historias al respecto. Esa extraña e hipnótica fascinación por el miedo, por lo desconocido y por lo oculto que se ha retratado en infinidad de oportunidades. Los ochenta serían testigos de la llegada a la pantalla grande del inicio de una prolífica saga que nació en el mundo literario y se inmortalizaría inmediatamente: Hellraiser:

Se estrenó el 13 de mayo de 1987 en el Festival de Cannes. En el Reino Unido se la presentó con su título completo: Clive Barker’s Hellraiser. En España se la conoció como Hellraiser: Los que Traen el Infierno, en Argentina fue Hellraiser: El Pacto, mientras que en otros países de Latinoamérica se exhibió como Puerta al Infierno.

Fue escrita y dirigida por el reconocido escritor Clive Barker, generalmente relacionado con el género del horror y la fantasía.

Nació en Liverpool y había trabajado en dos cortos antes de su debut en largometrajes, con Hellraiser. Como productor, comenzó a ejercer dicha función a partir de la secuela, en 1988. Ha escrito una gran cantidad de relatos y novelas, algunos de los cuales fueron adaptados al cine, como el caso de Candyman,  basado en la historia The Forbidden, The Midnight Meat Train, inspirado en la obra homónima y Dread.

Disconforme con las adaptaciones de sus libros Transmutations y Rawhead Rex se abocó a dirigir su ópera prima (sin contar los cortos), inspirada en el clásico de culto The Hellbound Heart.

Entre sus influencias cita a Herman Melville, Edgar Allan Poe, Ray Bradbury, William Blake, William S. Burroughs y Jean Cocteau, entre otros.

Es un ávido lector de cómics y ha escrito su propia serie para Marvel. También suele pintar y exponer en la zona de Los Angeles.

Inicialmente, quería llamarla Hellbound, pero Christopher (el productor) dijo que era demasiado negativo y sugirió Hellraiser. Me pareció mejor, porque sería algo que está viniendo, que está llegando hacia tí.

Recuerdo cuando la vi con mi madre. Ella lloró cuando vio mi nombre en los créditos de apertura y tuve que decirle que eso iba a ser lo más feliz que iba a estar durante las siguientes dos horas.

En mi novela The Hellbound Heart, Pinhead era un personaje menor. Pero a la gente le gustaba. No tanto en el libro, pero a partir de la película, comenzó a ocurrir.

En cuanto al largometraje, requirió el diseño de algunos elementos que no habían sido vistos con anterioridad, como lo fue en el caso de Freddy Krueger, su sweater a rayas y el rostro quemado. La apariencia de los cenobitas, así como los alfileres en la cabeza del líder estuvo inspirado en los clubes sadomasoquistas. También fueron el inicio desde el punto de vista emocional. Había un club llamado Cellblock 28, que hacía noches de S&M duro. No se bebía ni había drogas. Fue la primera vez que vi gente con piercings. También fue la primera vez que vi sangre derramada. La atmósfera austera definitivamente contribuyó a la creación de Pinhead. “Sin lágrimas, por favor. Es un desperdicio de buen sufrimiento“.

Filmar en una casa lo forzó a ser creativo. Había lugar para una sola cámara, lo cual explica el por qué de varias tomas desde un único ángulo. Particularmente, el movimiento vertical fue el único utilizado por los operadores de cámara.

Hellraiser narra lo ocurrido con Frank Cotton, un hombre violento y ávido por conocer nuevas experiencias que adquiere una misteriosa caja china dotada de poderes que permiten abrir un portal hacia otra dimensión que está llena de sufrimiento y tortura cuyos seres, los cenobitas, terminan por destruirlo.  Años más tarde, su hermano y la esposa de éste se instalarán en la casa que había sido suya, con consecuencias inesperadas.

Sean Chapman dio vida a Frank Cotton. Comenzó su carrera en 1978 con Leidenschaftliche Blümchen y ha trabajado en más de sesenta proyectos, entre los que se encuentran la serie The Professionals.

Nació en Greenwich, Londres. Su padre lo abandonó a una edad muy temprana y fue criado por su madre. Admite que no estaba interesado en el colegio, con excepción de las clases de Lengua y Drama, y se cambió a una escuela de artes teatrales.

Todos sus diálogos en el film fueron doblados por otro actor.

Andrew Robinson personificó a Larry, hermano de Frank, quien junto con su esposa se muda a la casa que habitaba este último.

Su trayectoria supera el centenar de apariciones en pantalla, entre las que se destacan Dirty Harry, Cobra y Star Trek: Deep Space Nine. Escribió una novela sobre su personaje en esta última, titulada A Stitch in Time.

Habla fluidamente japonés y francés. Dirigió en la serie Judging Amy.

Julia, la esposa de Larry, fue interpretada por Claire Higgins. Comenzó su carrera en la miniserie Pride and Prejudice. También participó en Dr. Who y The Worst Witch. En la reciente Ready Player One fue Mrs. Gilmore.

Ya tenía una carrera exitosa en teatro antes de trabajar en Hellraiser. A pesar de haberlo hecho también en la secuela, no le gustan los films de horror. De hecho, en la premiere se levantó y se fue al bar. Nunca la pudo ver completa.

Al respecto, comentó: Vi casi la mitad de la película. El resto del tiempo me tapaba los ojos. Me aterrorizaba, que era lo que se suponía que teníamos que hacer. Con el tiempo, la gente se me acercaba y me preguntaba si era la actriz de la película. Cuando les decía que sí, me contaban lo mucho que la habían disfrutado.

Doug Bradley dio vida al icónico Pinhead, que en esta entrega se presenta, simplemente, como el líder.

Sus inicios delante de las cámaras fueron en los dos cortos de Barker, siendo éste papel su debut en largometrajes. Continuó con dicho rol en ocho oportunidades y continuó incursionando en el terror. También aportó su voz para el videojuego Star Wars: The Old Republic – Shadow of Revan.

Publicó un libro llamado Behind the Mask of the Horror Actor.

Grabó la narración en varias de las canciones de la banda Cradle of Filth, en los álbumes Midian y Nymphetamine.

Conoció a Clive Barker en la escuela, en Liverpool. En 1985 me comentó que estaba por rodar una película y que probablemente tendría un papel para mí. Sentí que sería una buena oportunidad para aparecer con mi rostro y tratar de darme a conocer, pero la idea de un personaje sin nombre y lleno de alfileres tenía un no sé qué. Finalmente, me decidí por este último.

La etapa de maquillaje tomaba de cinco a seis horas al principio. La primera vez que me vi en el espejo intenté amigarme con este nuevo aspecto, practicando algunas líneas y viendo cómo me quedaban. La mayoría de mis decisiones sobre el personaje fueron tomadas allí. Tenía una sensación de poder, de majestuosidad… una especie de belleza. Su amenaza está implícita: “Mirá lo que me hice. Ahora imaginate lo que puedo hacerte”.

Como era un actor de teatro, Clive Barker tuvo que pedirle que minimizara sus movimientos y gestos para dotar al personaje de un aura de control.

Cuando le preguntó al autor cómo debería interpretarlo, la respuesta fue. Pensá en él como una cruza entre un administrador y un cirujano responsable por dirigir un hospital donde no hay guardias, solamente salas quirúrgicas  y el hombre que sostiene el cuchillo es el que tiene que mantener el cumplimiento de los horarios.

En el apartado sonoro estuvo Christopher Young, nominado al Golden Globe en 2001 por The Shipping News.

Con más de un centenar de obras en su haber, es conocido por Entrapment, Swordfish y A Nightmare on Elm Street Part 2: Freddy’s Revenge, por citar algunas.

Sobre su afición al género, se expresó: Me involucro con las películas de horror porque amo el medio de estar solo en la oscuridad y le recomendaría eso a cualquier compositor que quiera trabajar en este género. Cuando era más joven manejaba hacia la mitad de la nada y me quedaba una noche a solas con el viento y la luna. Se te eriza la piel. Eso es lo que quiero plasmar en los films en los que trabajo.

Christopher Figg fue el productor en lo que sería su debut. Continuaría en dicha función en las siguientes dos secuelas, así como en Fast Sofa y Dog Soldiers.

En una entrevista, comentó su opinión respecto al escritor y director: Clive es un director nato y ha probado ser mucho mejor que muchos otros con los que he trabajado. Una de las cosas que más me gusta es la manera en la que trabaja con los actores. Les da la libertad para incorporar sus propios diálogos, independientemente de lo que diga el guión, para el bien de los personajes.

Durante la fiesta de postproducción Doug Bradley se sintió desconcertado porque todos lo ignoraban, pero se tranquilizó cuando reparó en que nunca lo habían visto con su rostro real, sin maquillaje.

El concepto de un cubo convirtiéndose en un portal hacia el infierno tiene su origen en una leyenda urbana que involucraba un juguete llamado Devils Toy Box.

Nintendo había planeado crear un videojuego que sería el primero que contaría con la posibilidad de guardado de partida, pero fue cancelado.

El estudio quería contratar a dobles de riesgo para dar vida a los cenobitas, pero Barker insistió en utilizar actores a pesar de que no contaran con un diálogos, porque el lenguaje corporal le daría personalidad a sus personajes.

El mundo de las viñetas también fue testigo de varias series dedicadas a la franquicia, editadas por Boom!

Se hizo un videoclip con escenas de la película y la aparición de Pinhead con el tema homónimo al film, a cargo de Motorhead, cuyo líder Lemmy fue coautor junto con el guitar hero Zakk Wylde, guitarrista de Ozzy Osbourne.

El comediante C. K. Louis bromeó diciendo que la gente debería resolver el cubo de Hellraiser antes de ponerse a enviar mensajes de texto cuando están ebrios.

Desde su irrupción con el enigmático cubo, Hellraiser ha cautivado al público por lo innovador de su propuesta, trayendo aspectos y ciertos elementos filosóficos que no habían sido vistos hasta ese momento. El tiempo no ha sido clemente con algunos de los efectos, pero el guión y los climas propuestos equilibran la balanza. La historia tiene un gancho tan sólido como los que aparecen surgidos de ningún lugar y la presencia del líder de los cenobitas es inquietante.

Obra de culto, el inicio de una exitosa franquicia y, por supuesto, la presentación de un personaje tan reconocible como escalofriante.

Cuando la vi por primera vez, todavía era un gurrumín y me impresionó tanto que tenía pánico de intentar armar el cubo de Rubick. De hecho, en el colegio comenzó a correr una leyenda urbana,( similar a las que se contaban con Los Pitufos, las golosinas con stickers y tantas otras), que hacía mención a indescriptibles tragedias para aquellos infortunados que lograran armar una cara del cubo. El castigo y verdugo cambiaba en función del color elegido y a las pocas semanas nos habíamos olvidado del tema.

En estos tiempos tan desalentadores, hay que reconocer que muchos políticos y planes económicos hacen muchísimo más daño que los seres de la otra dimensión planteada. De hecho, son más peligrosos que el mismo Pinhead. Y hasta te diría que se me vienen algunos a la mente que han causado más devastación que la que se hubiera logrado con el dream team de slayers de los últimos cincuenta años.. Por cierto, en Argentina podríamos tener nuestra propia franquicia: Políticos: Los que Traen el Infierno.

Share on FacebookTweet about this on TwitterPin on PinterestShare on LinkedIn

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

El Séptimo Podcast © 2018 hola@septimopodcast.com