La Historia Sin Fin

31 agosto, 2018

¿Cuántas veces escuchamos el concepto de historia dentro de otra historia, o la idea de romper la cuarta pared, o tal vez romper el contrato de lectura? Ejemplos sobran. Sin embargo, en la década de los ochenta hubo una adaptación fílmica de una obra literaria que contenía algunas de estas nociones y, a pesar de no contar con el apoyo de la crítica, se convirtió en un objeto de culto: La Historia Sin Fin.

Estrenada el 6 de abril de 1984 en Alemania Occidental, donde fue producida convirtiéndose en la producción más cara hasta el momento. Llegó a la Argentina el 3 de enero de 1985.

El título original fue Die unendliche Geschichte y en los países de habla inglesa se la conoció como The NeverEnding Story. En Latinoamérica se proyectó como La Historia Sin Fin, mientras que en España fue La Historia Interminable.

Fue dirigida por Wolfgang Petersen, nominado al Oscar y al BAFTA por Das Boot (El Barco), de la cual fue autor.

Su debut en la silla fue en 1965 con Stadt auf Stelzen, un film para televisión y fue responsable por Enemy Mine, Air Force One y Troy. En estas dos últimas fue productor, rol faceta que continuó con Bicentennial Man y The Perfect Storm.

La película se basó en una novela de Michael Ende, autor de fantasía y literatura infantil. Otros trabajos suyos adaptados a la pantalla grande fueron Momo y Jim Knopf und Lukas der Lokomotivführer.

Algunos de sus empleos fueron como actor, guionista de espectáculos de cabaret y crítico de cine.

Respecto al film comentó que originalmente debía tener unas cien páginas, pero la situación escapó de mis manos y, cuando el libro estaba terminado, yo no sabía si era algo bueno o el mayor desastre jamás escrito. A pesar de haber tenido el apoyo del editor, tenía miedo de haber escrito una rareza esotérica que nadie querría leer y que pasaría sin pena ni gloria.

Estuvo en desacuerdo con la versión fílmica y pidió que no incluyeran su nombre en los créditos de apertura. Esa es la razón por la que aparece mencionado en el final. Adicionalmente, pidió que cancelaran la realización pero el estudio se negó, por lo que fueron a juicio, el cual Ender perdió.

El guión adaptado estuvo a cargo del mismo Petersen y Herman Weigel, quien fuera productor de Der Name Der Rose

El actor Robert Easton aportó diálogos adicionales. Anteriormente había escrito el libreto para The Giant Spider Invasion.

La Historia Sin Fin nos muestra a Bastian, un chico que se esconde en el colegio durante las horas de clase para leer un intrigante libro que da nombre al film, donde una Nada imparable parece acabar con ese mundo literario, donde él parece ser un actor importante involucrándose más allá de su rol de lector.

Barret Oliver dio vida a Bastian, el curioso niño.

Sus primeras apariciones fueron en episodios de las series The Incredible Hulk (http://septimopodcast.com/wp/el-increible-hulk/) y Knight Rider (http://septimopodcast.com/wp/kitt-te-necesito/). También se lo puede ver en D.A.R.Y.L y Cocoon: The Return.

Antes de su debut televisivo, se dedicó varios años a la actuación en comerciales.

Con los años se especializó en fotografía con técnicas del siglo XIX y fue profesor en dicho arte llegando a publicar un libro en 2007, titulado A History of the Woodburytype.

Karl Koreander, el dueño de la librería de donde Bastian toma el misterioso libro, fue personificado por Thomas Hill, nacido en Landour, India.

Es el único actor que volvió a trabajar en la saga.

Otras de sus apariciones fueron V: The Final Battle (http://septimopodcast.com/wp/v-la-serie/), como el Padre Andrew Doyle y la serie Wizards and Warriors.

Aportó su voz para convertirse en el Tío Owen en el serial radiofónico de Star Wars de NPR.

El kenyata Deep Roy personificó a Teeny Weeny, el mensajero que monta en caracol. Otros trabajos en los que se lo puede ver son Charlie and the Chocolate Factory, como los 165 Oompa Loompa, Planet of the Apes, de 2001, como el gorila bebé y también, como la voz del General Bonesapart en Corpse Bride.

Noah Hathaway caracterizó a Atreyu, el elegido para convertirse en el héroe de Fantasía, el reino del libro que está leyendo Bastian.

Por su actuación recibió una nominación al Young Artist Award y un premio Saturn como Mejor Actor Joven.

Hizo sus propias escenas de riesgo y se lastimó dos veces durante el rodaje. Mientras estaba aprendiendo a montar a caballo, este lo derribó y casi se le paró encima. Cuando estaba grabando la escena en el Pantano de la Tristeza, su pierna se atoró en el ascensor y fue tironeado bajo el agua. Cuando lo liberaron, sacándolo de nuevo a la superficie, estaba inconsciente.

El equipo de maquillaje quiso pintarlo de verde, para que se viera igual que en la novela, pero él se rehusó, afirmando que se vería ridículo, como si fuera un hongo.

Comenzó su carrera en Battlestar Galactica, en 1978, y participó en varias series. Otra aparición en pantalla grande fue con Troll.

Se tatuó un anillo de matrimonio, al igual que su esposa. En una entrevista admitió que si hubiera sabido el dolor que conllevaría, nunca lo hubiera hecho.

Tuvo su local de motos y trabajó junto a su mujer en el local de tatuajes Wild Child Tatoo, del cual fue dueño.

Alan Oppenheimer se encargó de varios personajes, tales como Rockbiter, Falkor, G’Mork y el Narrador.

A lo largo de su vasta trayectoria se lo puede apreciar en Westworld (http://septimopodcast.com/wp/el-oeste-robotizado/), y con doblaje de voces en The Secret of the Sword, dando vida a Skeletor, Man-at-Arms y Cringer.

La banda sonora estuvo a cargo de Klaus Doldinger, que también trabajó en Das Boot y Palmetto.

Ejecuta varios instrumentos e integró el grupo de jazz Passport.

La icónica canción que comparte el título del film que se convirtiera en un clásico radial y en un hit indiscutido fue compuesta por el gigantesco Giorgio Moroder con letra de Keith Forsey e interpretado por el cantante pop Limahl, que es un anagrama de Hamill, su apellido real.

La película abarca, aproximadamente, un tercio de la novela original.

A pesar de ser una producción alemana, las escenas en el mundo real, donde Bastian habita, fueron rodadas en Vancouver, Canadá.

Se hicieron dos secuelas que contaron con menor presupuesto y fueron recibidas con bastante indiferencia por el público y la crítica.

La franquicia se expandió y contó con su correspondiente juego de computadora, serie animada y hasta cómics, pero sin duda, el mejor exponente de la obra es la novela original.

La banda alemana de metalcore Atreyu tomó su nombre como un homenaje al personaje interpretado por Hathaway. El mismo caso se dio para la banda de pop punk mexicana Falkor.

Una película entretenida, que quedó en el corazón de muchos de los que fuimos niños por aquellos tiempos, con una propuesta novedosa. Los efectos fueron poderosos en su época y, para quienes éramos ávidos lectores, Fantasía era un mundo sumamente atractivo y nos moríamos de ganas por vivir las aventuras de Bastian. ¿Quién de nosotros no ha soñado alguna vez vivir una Historia Sin Fin?

 

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