¡Mazinger… Listo!

18 abril, 2018

Corrían los ’80. Internet aún no había tocado a nuestras puertas. El mundo estaba menos globalizado y vivíamos menos acelerados. La información no estaba al alcance de un click como sucede hoy en día, por lo que cada estreno era todo un acontecimiento.

Por aquellos días de infancia e inocencia, recuerdo puntualmente unas fiestas navideñas cenando en familia. La tele estaba encendida con el volumen bajo a modo de ambientación, para que pudiéramos conversar cuando, repentinamente, una imagen hizo que mi mundo se paralizara por completo y, como si fuera una escena con efecto de travelling compensado, sólo quedáramos la pantalla y yo.
Bastó con ver el anuncio de una nueva serie que se comenzaría a emitir a partir del 2 de enero para que mi ser fuera dominado por una ansiedad proporciones colosales. De más está decir que estuve atento a cada tanda comercial para verla de nuevo y dejarme cautivar, convirtiéndome en fanático inmediato.

De esta manera irrumpió Mazinger Z en mi vida. Tan impetuoso e ingobernable como lo fuera durante los primeros capítulos de la saga.
Pero no quiero aburrirte hablando de mí. Supongo que conocerás a este gigante del animé. Y si no es así, te lo presento: el titánico robot fue una creación del prolífico Go Nagai, un dibujante de manga que venía de hacer varias obras Shonen (género apuntado a adolescentes masculinos), con algunos tintes de erotismo como se podía apreciar en La escuela indecente una de sus obras más notorias hasta ese momento y a su vez, creador de otro histórico manga y animé como lo fue Devilman.

Go Nagai era fanático de Gigantor y Astroboy, dos exitosas series de animación, y quiso escribir la suya propia. También sobre robots, aunque con la particularidad de que el protagonista fuera controlado por un piloto humano. Tras algunos intentos decidió probar ideas en con nuevo manga titulado Energer Z, al cual se accedía con una moto a través de una rampa. Tras varios intentos, decidió que quería dotar a su creación de mayor peso conceptual y conjugó el vocablo “majin” (que significan algo así como “dios-demonio”) agregándole el final de Energer Z para terminar de dar forma al nacimiento de un robot milagroso.

Así fue como Mazinger Z vio la luz en diciembre de 1972 y testimonió la denodada lucha de su joven protagonista y amigos para desbaratar los planes de conquista mundial del Dr. Hell, quien empleaba las más increíbles bestias mecánicas y artimañas para llevar a cabo sus despóticos planes. Uno de los principales atractivos residía en que se decía que el titánico robot era tan sencillo de manejar como una motocicleta, según las palabras de su creador.

Durante 92 capítulos podremos ver Mazinger Z, el dios-demonio, manejado por Koji Kabuto un adolescente algo temperamental e impulsivo, que tiene afición por las motocicletas, además de ser un experto en defensa personal. Tiene un hermano menor, Shiro, quien a veces lo apoya y a veces lo pelea para hacerlo enojar, como suele suceder con los hermanos menores. Tanto Koji como Shiro son nietos del Dr. Juzo Kabuto, creador de la energía fotoatómica (o fotónica, según el doblaje), la cual descubren durante una expedición en la Isla de Rodas junto con el Dr. Hell, uno de los villanos de la serie. También están el Profesor Yumi, director del Instituto de Investigaciones Fotoatómicas y de alguna manera mentor de Koji. Sayaka Yumi, su hija y piloto de la robot Afrodita A, es quien en los primeros capítulos le enseña al inexperto piloto del Mazinger Z cómo manejarlo y durante toda la serie mantendrán una relación de tensión amistosa sazonada con cierta rivalidad. También están los pandilleros Boss, Nuke y Mucha, así como los doctores Sewachi, Nossori y Morimori que son quienes de alguna manera se prestan para el alivio cómico a lo largo de los capítulos, con alguna intervención memorable.
Del lado de los malosos tenemos al mencionado Dr. Hell, otrora compañero de investigaciones del Dr. Yuzo Kabuto, quien al descubrir el Japanium y las bestias mecánicas en una expedición arqueológica en la Isla de Rodas, idea un plan para dominar el mundo. Su mano derecha es el Barón Ashura (Ashler en el doblaje latino), quien en su momento ocasionó bastante revuelo por el hecho de ser mitad hombre y mitad mujer. Dotado con una gran presencia en pantalla, un báculo con el cual daba órdenes a las bestias mecánicas y un ejército de innumerables soldados bajo su mando, llamados “Máscaras de hierro”. Tras numerosos fracasos para destruir a Mazinger Z, aparecía en escena el Conde Brocken (Conde Decapitado), quien vestía como un oficial alemán y llevaba la cabeza separada del cuerpo a la vez que dirigía un ejército de “Cruz de hierro”, manteniendo una rivalidad con Ashura, centrada en el choque de egos, que a veces tirará por tierra oportunidades de victoria.

Por último, tenemos al Vizconde Pigman, un pigmeo que domina las artes de la magia negra y el Duque Gorgón, híbrido de piel verde mitad hombre, mitad tigre dientes de sable que recuerda de alguna manera a los espartanos y es mortífero y despiadado, llegando a poner en jaque a Mazinger Z y sus aliados.

Hay un común denominador en el género “mecha” (robots gigantes controlados por pilotos de carne y hueso) y es la extraña fascinación por las historias apocalípticas, con robots y bestias gigantes destruyendo ciudades enteras, permanentes evacuaciones y cataclismos. Claramente, tiene su origen en la propia historia japonesa, pero no vamos a adentrarnos en tales cuestiones.

Las aventuras del emblemático Mazinger Z tuvieron un suceso arrollador, con innumerables reposiciones y críticas. No faltaron los detractores que la señalaban como extremadamente violenta, machista y la acusaban de ser una mala influencia para los niños. En Argentina originalmente se emitían los capítulos autoconclusivos sin tener en cuenta ninguna continuidad, lo cual no mermó su repercusión pero dificultaba seguir un hilo cronológico.

La banda de sonido es poderosa y épica, con melodías que marcarán el clima en cada capítulo. Es inevitable escuchar la melodía del opening y no sentir que la sangre hierve. Especialmente en la versión española, donde durante mucho tiempo corrió la leyenda urbana acerca de que el legendario Raphael había prestado su voz, cosa que fue desmentida con el correr de los años.

La serie no resiste bien el paso del tiempo, por lo que hay que mirarla teniendo en cuenta la época en la que fue escrita y animada, la tecnología disponible y la situación global. De hecho, los capítulos fueron animados por varias empresas diferentes, con lo cual las diferencias de diseño entre unos y otros episodios eran notorias. Así y todo, sigue siendo un clásico de esos que te tocan en el alma y recordás con mucho cariño.

Posteriormente hubo varios mangas y series de animé, así como películas y continuaciones, que contribuyeron a ampliar la mirada, contar otras historias y hasta parodiar a los personajes.

En octubre de 2017, el icónico mecha llegaría a la pantalla grande, desbordando las salas en Europa, llegando a las salas Latinoamericanas en los primeros meses de 2018, con un éxito de taquilla, en un emotivo revival para quienes crecimos viendo la serie, y un descubrimiento para las nuevas generaciones.

Pero de eso ya hablaremos más adelante. En el noticiero reportan que un ejército de Brutos Mecáncios alcanzaron la costa y se acercan a la ciudad a pasos agigantados. Es hora de subirte al Ahora súbete al jet Pilder, levantar vuelo y gritar ¡Mazinger, listo!

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