OITNB, la serie para todos

31 julio, 2016

Ver Orange Is The New Black debería ser obligatorio

Una de las cosas que tengo que agradecer sobre vivir en hostels y con gente muy distinta, es la posibilidad de compartir series y películas que por gustos o criterios individuales no miraría por mi cuenta. Así fue como conocí hace unos meses Orange Is The New Black (OITNB), serie original de Netflix que logró ser un suceso en su estreno y se mantiene desde entonces como una de las más vistas hasta el momento. Normalmente hablaría sobre los elementos que componen la pieza, la dirección, el guion y el montaje y eso sería todo, pero esta vez no solo quiero mencionar eso sino que también quiero hacer hincapié en la lectura social que uno puede hacer y lo importante que puede ser consumir una serie de estas características.
Primero lo primero, OITNB es la historia sobre una conchetita de New York (Piper Chapman) que años atrás tuvo una relación con una traficante de drogas (Alex) y por cuestiones legales admite su participación, aislada, en el transporte de dinero proveniente de narcotráfico y se entrega voluntariamente para no ser juzgada, por lo que ingresa a Litchfield, prisión para mujeres a unas tres horas de la ciudad de Nueva York.

La serie literalmente arranca así, con la protagonista decidiendo ingresar y la repercusión que esto genera en su pareja, familia y entorno de clase media alta. Una vez adentro Piper empieza a conocer a sus compañeras también convictas y es ahí donde la serie encuentra su punto fuerte, en las demás historias que suceden dentro de la cárcel. Lo siento mucho Piper Chapman pero tu historia es la más aburrida, tu novio es un salame (Jason Biggs, fue bueno recordar tu cara y me alegré por vos en que la pegaras en algo post American Pie, pero bastante denso el personaje) y el personaje en sí pierde interés a medida que avanzan los capítulos sobre todo en las temporadas 2 y 3, esto es obviamente una opinión.
Hay mucho uso de flashback, a veces demasiado, y no es hasta la segunda temporada, a mi gusto, que lo empiezan a usar de una manera más provechosa y no tan novelera porque sí. La primer temporada, y perdón si ofendo a alguien, es a mi gusto la más aburrida y me llevo unos dos meses terminarla, pero el final fue bastante más digno de una serie tan controversial como lo es esta (gracias a la vida por los buenos finales de temporada, me tomo un segundo para mencionar al increíble final de la sexta de Game of Thrones, retomo) por lo que le dí otra chance y encaré la segunda parte con algo más de entusiasmo, y no me defraudo. La segunda temporada es bastante más picante, entretenida y focalizada en las internas de la cárcel, y la tercera es a mi parecer la mejor, pero todo esto es discutible.

Ahora sí, Orange Is The New Black no es la mejor serie que ví en mi vida, no es la que más me atrapó, y no me ha desvelado por horas porque no podía dejar de consumir la trama, PERO, debo reconocer que es una serie que se debe ver. OITNB no triunfa por su protagonista, o por ser original de Netflix, o por tener un esquema completamente revolucionario, no, es más es a veces repetitiva y con fórmulas ya vistas, pero agrega el factor increíblemente sustancial de que es una serie diferente, y acá quiero ponerme serio.
Orange Is The New Black no es una serie de lesbianas o para lesbianas, tampoco es una serie de mujeres o para mujeres, y mucho menos es una serie para ver porque “está llena de minas y se la pasan en bolas”. OITNB es una serie que habla de algo que otras series ya hablaron pero desde un punto de vista que nadie antes lo hizo. Es la pionera, o mejor dicho, la más trascendente de las series que trabajan la “diversidad” pero triunfa aún más porque no victimiza ni recae es refuerzos de la diferencia. No es una serie moralista, es una serie realista, que te muestra que no hay que tener un pene y dos testículos para ser el que más la agita en el pabellón. Reivindica a la mujer de muy buena manera y le da voz como un par social del hombre, y en tiempos como estos lo considero un hecho aplaudible. La serie permite que nos olvidemos de los estereotipos y las construcciones sociales por un rato, y nos deja identificarnos con situaciones que son humanamente comunes, más allá de cualquier aspecto de género, etnia, religión y demás etiquetas socialmente utilizadas.

Reminiscencias de las pandillas vistas en Prison Break, pero créanme que OITNB usa menos cliché de telenovela. Buenos diálogos que se mezclan con momentos muy Virginia Lago y un buen balance entre comedia y drama hacen de esta serie una serie entretenida, con capítulos mejores que otros y una línea de desarrollo que tarda en arrancar pero que logra encausarse y generar una trama consistente, con algunas muy buenas actuaciones y con personajes que a veces podes querer y a veces no (Crazy Eyes se la lleva toda actuando).
Por lo que propone socialmente y porque es, al fín y de una buena vez, una serie que incluye sin dramatizar ni victimizar, es que les sugiero poner a Orange Is The New Black en la lista de series que vale la pena ver. Abran sus mentes y disfruten.

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