Rollerball

8 junio, 2018

Antes de la globalización y la era de internet, cuando el fútbol ya era el deporte rey, pero no movía la cantidad de dinero e influencias de las que dispone hoy en día, hubo un autor que, emulando a Julio Verne, previó un mundo distópico, donde en lugar de gladiadores romanos, la atención de las masas sería captada por otro tipo de violencia desmedida disfrazada de deporte, convirtiéndose en el método predilecto de manipulación, elegido por las corporaciones. Ese escritor fue William Harrison, quien logró captar la atención de los estudios con su relato breve llamado Roller Ball Murder, siendo contratado para guionizar su propia obra para lo que habría de convertirse en un filme de culto: Rollerball.

Estrenada el 25 de junio de 1975 mantuvo su título original, aunque algunos países optaron por agregar subtextos. Tal es el caso de Brasil, con Rollerball: Os Gladiadores Do Futuro, España, que hizo lo propio con Rollerball, ¿Un Futuro Próximo?, y Portugal con Rollerball – Os Gladiadores do Século XXI.

Fue dirigida por el canadiense Norman Jewison, quien hasta ese momento había sido nominado por la Academia en tres oportunidades. La estatuilla dorada le fue otorgada, finalmente, en reconocimiento a su trayectoria en el año 1999.

Entre sus obras más reconocidas se encuentran In the Heat of the Night, Fiddler on the Roof, Hurricane  y Jesus Christ Superstar, para la que también trabajó en el guión.

Respecto al film, él mismo admitió haber sido influenciado por A Clockwork Orange (http://septimopodcast.com/wp/ahora-pasa-eh/). Las referencias más obvias se pueden apreciar en el uso repetitivo de los zooms, en el empleo de música clásica y arquitectura moderna, resultante en concreto y vidrio.

Además de su faceta como director ha producido varias de sus obras.

Respecto a la dirección, en una entrevista respondió: Sos vos contra el mundo. Es como ir a la guerra. Todos tratan de decirte algo diferente y están poniéndote obstáculos permanentemente. Tenés que luchar por lo que creés y defenderte constantemente. Es una cuestión de confianza, porque cuando la perdés es cuando te metés en problemas.

En 2004 publicó su autobiografía, llamada This Terrible Business Has Been Good to Me.

 

El guión fue obra del ya mencionado William Harrison. Otro de sus trabajos es Mountains of the Moon, el cual también fue llevado al cine.

Cuando escribió Roller Ball Murder, se desempeñaba como profesor de inglés en la Universidad de Arkansas.

La película sitúa la narración en el año 2018, donde el mundo ha dejado atrás las guerras, epidemias y enfermedades para concentrar el poder en las corporaciones, alcanzando un estado de calma social a costa de la libertad. Para entretener a las masas, implementaron el Rollerball, un violento juego donde las condiciones pueden ocasionar la muerte de sus competidores para deleite de los espectadores.

En el protagónico tenemos a James Caan dando vida al mítico jugador Jonathan E., as indiscutido en el juego. El actor ya había sido nominado al Oscar y al Golden Globe por su labor en The Godfather. Su extensa carrera excede el centenar de películas entre las que destacan Misery, Thief y Dogville. También hizo un cameo en Silent Movie (http://septimopodcast.com/wp/silent-movie/) y aportó voces para los videojuegos de The Godfather.

Jugaba al fútbol americano en la Universidad de Michigan y es sexto dan en karate.

Llegó a ser considerado para el rol de Han Solo en Star Wars.

John Houseman, nacido en Rumania, interpretó a Mr. Bartholomew, un despiadado ejecutivo de alto nivel en la Corporación de Energía, la que maneja el juego. Previamente había obtenido la preciada estatuilla dorada por The Paper Chase. A lo largo de su trayectoria destacó en Three Days of the Condor y The Fog.

Durante sus días enseñando actuación en Jilliard, algunos de sus alumnos fueron Christopher Reeve y Robin Williams.

Ella, esposa de Jonathan, fue personificada por la actriz sueca Maud Adams, dueña de una belleza cautivante que la llevó a ser chica Bond en dos entregas de la saga: Octopussy y The Man With the Golden Gun.

En sus inicios fue modelo y habla fluidamente en cinco idiomas: sueco, inglés, italiano, alemán y francés. También estudió latín y alguna vez consideró trabajar como intérprete.

Fue descubierta por la actriz Leslie Caron, después de verla en un comercial de Clairol, quien se la recomendó a su marido Michael Laughlin, quien era productor y estaba trabajando en The Christian Licorice Store.

John Beck encarnó a Moonpie, el compañero carismático y beligerante de Jonathan. Con más de un centenar de apariciones en pantalla, destacó en Sleeper y series tales como Magnum P. I. y Dallas. Además, aportó su voz para el personaje de Punisher en la recordada serie animada de Spider-Man de mediados de los ’90, que se emitía por Fox.

Es un hábil patinador y realizó la mayoría de sus escenas de riesgo. También era un diestro boxeador y ganó varios títulos amateur, siendo el más notable el de peso pesado “Golden Gloves” de Chicago.

Las escenas de competencia fueron filmadas en el Olympic Basketball Arena de Munich. Los ciudadanos fueron invitados a la filmación para oficiar de espectadores. El director quería promover la crítica a la violencia, pero las audiencias quedaron tan fascinadas con la acción que se comenzó a rumorear la creación de ligas de Rollerball, lo cual horrorizó a Jewison.

El juego era tan realista que los actores, los extras y los dobles lo jugaban en los descansos entre tomas.

Fue uno de los primeros films en incluir al equipo de dobles de riesgo en los créditos.

En 2002 se realizó una remake que no gozó de tanta popularidad como la original.

Rollerball, una alegoría anticipada de estos alocados tiempos, con la magia que tienen las películas de los ’70. Caan está discreto sin aparecer histriónico, las escenas de acción valen la pena y logran su cometido, las chicas son muy bellas y el mejor personaje, lejos es Moonpie. ¿Quién no querría tener un compañero de aventuras así? Si me permito un juego anacrónico, podría decir que un Happy Gilmmore encajaría más con el marco propuesto para un tipo como Jonathan, que la interpretación de Caan. Pero así y todo, sigue siendo una interesante mirada, para revisionar cada tanto. Para recordarnos que no todo es pan y circo, y que la pelota no puede dominar nuestras mentes.

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